Es el momento de trabajar con las imágenes filmadas, disponiéndolas de forma cuidadosa y precisa para que adquieran ritmo y funcionen narrativamente. No es este el lugar para explayarnos acerca de lo que entendemos por un buen montaje, pero sí nos parece primordial que el mensaje sea claro y vaya unido a una forma narrativa estimulante. 

Siempre que resulta posible, nosotros mismos nos desplazamos en busca de localizaciones para la filmación. También contratamos los servicios externos que requiera el proyecto: actores, figurantes, seguro de rodaje, voz en off y, en su caso, equipo técnico adicional.

Antes de llevar todo eso a cabo, por supuesto, hacemos una estimación rigurosa de las necesidades de producción para optimizar costes y ajustarnos a las necesidades del cliente.